Importancia de los bio-indicadores

La importancia y relevancia de los bio-indicadores/monitores, en lugar de equipos o tecnologías hechas por el hombre, se justifica por la declaración: “There is no better indicator of the status of a species or a system than a species or system itself” – Tingey (1989)

Tanto los bioindicadores como los biomonitores son organismos (o parte de un organismo o una comunidad de organismos) que nos permiten observar el impacto de factores externos sobre los ecosistemas y su desarrollo durante un largo período, o de diferenciar entre una ubicación (por ejemplo, un sitio no contaminado) y otra (sitio contaminado).

En términos específicos, un bioindicador contiene información sobre la calidad (cualidad) del medio ambiente o de una parte del medio ambiente. Un biomonitor, por otro lado, contiene información sobre los aspectos cuantitativos de la calidad del medio ambiente. Por lo que un biomonitor es siempre un bioindicador, pero un bioindicador, no necesariamente cumple con los requisitos para ser un biomonitor.

En un programa de biomonitoreo, se pueden distinguir dos técnicas en base al origen del organismo (o comunidad) vegetal. Estos corresponden a los métodos: activo y pasivo. Los métodos pasivos, utilizan y observan material biológico tomado del mismo sitio de crecimiento o área de interés, mientras que los métodos activos, utilizan plantas definidas cultivadas y expuestas de manera estandarizada. Dadas las diferencias en el suelo, el agua y otras condiciones, por ejemplo, las climáticas, que pueden influir en los efectos y disminuir la comparabilidad de los resultados de diferentes lados. Lo mejor es utilizar biomonitoreo activo, con plantas indicadoras y acumuladores seleccionadas, cultivadas y expuestas a condiciones ambientales (suelo y riego) los más estandarizadas posibles.

Muchas especies y variedades de plantas vasculares y no vasculares, pueden ser útiles como indicadores y/o acumuladores de contaminantes del aire, mostrando síntomas especiales y bien cuantificables a bajas concentraciones de contaminantes. Por ejemplo, para el caso de las plantas no vasculares, el grupo de los musgos en general son un muy buen biomonitor para detectar la presencia de metales pesados. Para el grupo de la plantas vasculares, el Tabaco (Nicotiana tabacum L.) específicamente ha demostrado ser un buen indicador y sensible a la presencia de ozono (O3). En base a lo anterior, los problemas asociados radican principalmente a la insuficiente especificidad de los indicadores utilizados, y a la aparición de efectos combinados y simultáneos de diferentes contaminantes del aire. Por lo tanto la estandarización de estos métodos de biomonitoreo es crucial y pre-requisíto para el desarrollo de los estándares de calidad del aire destinado a prevenir los efectos adversos sobre los ecosistemas y la salud humana.

A pesar de ser prometedoras maneras de evaluar y observar la calidad del medio ambiente, el uso especifico de plantas para el monitoreo ambiental, debe ser considerado como una herramienta complementaria y costo-efectiva al uso de técnicas tradicionales.

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